
"Señor Moreno, tu calvario mi salvación y mi esperanza"
Y por fin llego el día, por fin llego el miércoles Santo. Objetivo de todo un año de vida de hermandad, trabajo, esfuerzo y sacrificio de todos los Hermanos, devotos, amigos y de los que nos cuidan desde el cielo, que de una forma u otra desean que el Señor de las Manos Morenas de catequesis por las calles de Madrid.
Cerca de las diez de la noche, y a la voz de la secretaria retumbando en el templo: “Hermano Mayor la Cofradía está formada”, se abrían por primera vez en su larga historia, las puertas de la iglesia de Nª. Sª. del Carmen por la calle Salud, para que un paso de Semana Santa y todos sus nazarenos acometieran su Estación de Penitencia.
Que emoción, escuchar las primeras notas de la que también por primera vez acompaña al Señor, la agrupación musical de Santa Marta y la Cena de León. Y que no se me olvide a quien abrió la comitiva, la Agrupación Musical San Pedro Apóstol de Barajas. Que emoción al escuchar las primeras saetas, que no pudieron esperar a que la comitiva alcanzara la Puerta del Sol. Que emoción ver la multitud de personas que desde varias horas antes se congregaba a lo largo del recorrido para demostrar su cariño a “su Manuel”.
Indescriptible ver al Señor atravesar la Puerta del Sol y rendir homenaje a las victimas del terrorismo, o hacerse grande al subir por Cuchilleros y la Cava de San Miguel, con un suave vaivén de sus pies, perdón, quise decir con el suave vaivén de sus costaleros.
Y que decir de la Hermandad del Gran Poder y de la Esperanza Macarena de Madrid, de su hermano Mayor y de su junta de gobierno que demostraron poniendo su estandarte y sus varas en la calle lo que es una hermandad “señora”. Ole por ellos.
Dos peros podíamos poner, la lluvia que a última hora deslució la comitiva a su paso por San Gines y Arenal y que nuestra madre, Mª Sª de las Angustias, tuviera que esperar sola un año mas en el templo la llegada de su hijo, en lugar de acompañarle en su vía crucis.
Emocionado creo seguro al Señor, al ver a su paso a gran parte de los cofrades madrileños, que de un modo privado quisieron acompañarle durante su recorrido. Y justo es decir que Nuestro Padre Espiritual el Rvdo. Padre D. Julián Melero y el Rvdo. P. D. Francisco María Martínez, Delegado Diocesano de Cofradías, no pudieron dejar solos a sus hijos en una noche tan especial.
Y si especial fue la noche para todos, sin duda lo fue para el Rvdo. Padre Don Adolfo la Fuente párroco del Carmen y el Rvdo. Padre Don Ángel Fontcuberta. Así con todos los dones y reverencias para ellos, ya que han vivido la cuaresma junto a la Hermandad como un hermano más y que acompañaron al Señor dando fiel testimonio de fe, con orgullo y sobriedad por las calles del Madrid, cada vez más laico y descreído.
Podemos estar orgullosos del Señor de la Salud, de su Madre, de los Hermanos y Cofrades, y seguros de que su mensaje de salvación y esperanza calo a los corazones de los que esperaban en la calle.
Que el Señor de la Salud ruegue por todos nosotros y que el año que viene quiera volver a salir a las calles de Madrid.
Carlos Elipe Pérez
Diputado de Juventud

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