una selección que hace referencia a las "Siete Palabras"
Él, que en todo el curso de su Pasión apenas ha abierto la boca para exhalar la menor queja, ahora interrumpe su silencio para pedir gracia, para implorar clemencia a favor nuestro, autores de su suplicio.
“¡Padre! Perdónalos, pues no saben lo que hacen”
Por todos nosotros rogó a su Padre, por todos ofreció el mérito de su Pasión y de su Muerte, a todos nos incluyó en su testamento, a todos nos legó la rica herencia del perdón.
“Hoy estarás conmigo en el Paraíso”
Dimas le ve insultado por sacerdotes y ancianos, maltratado por sayones y verdugos, todos le desprecian, todos piden su sangre y su muerte y él pide su gracia y su reino.El arrepentimiento del buen ladrón subió al Cielo y la Misericordia bajo a la tierra.
“Ve ahí a tu hijo…Ve ahí a tu madre”
Ya la muerte asomaba a sus labios, sucumbiendo bajo un dolor sin semejante, declara su última voluntad a favor de los hombres, por quienes realiza este cruento sacrificio.Hermanos no seamos indiferentes a tanto amor de nuestro agonizante Padre; no malversemos esa herencia tan rica, no abusemos de ese legado precioso.
“Dios mío, Dios mío ¿Por qué me has desamparado?”
¡Abismo insondable! ¡Misterio que excede de toda comprensión!Mira a su Madre y la encuentra sumergida en un abismo de pena y de dolor, busca a sus apóstoles y no los encuentra, han huido cobardes como ovejas que han perdido su pastor, se fija en el único discípulo que le ha sido fiel y en las piadosas mujeres que han seguido sus huellas y no ve sino frías estatuas que enmudecen de espanto y de horror.
“Tengo sed”
El Dios de bondad, que da al hombre la frescura de un agua, que el que la bebe no estará sediento jamás, no recibe de sus manos más bebida que hiel y vinagre.
“Todo se ha consumado”
En aquellos solemnes instantes que le restan de vida, recorre con su mente las Escrituras y ve cumplida la altísima misión que le fue confiada.
“Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”
En efecto ya se ha realizado la gran misión que el Padre le encomendara. Jesús que salió del seno del Padre debe de tornar a Él.El dolor es insufrible, le falta el aire, se empina sobre los pies clavados y vuelve a caer, se le crispa y comba el cuerpo, mientras la mirada entenebrecida se clava en la altura, agoniza y muere.Rememoro el valioso testamento que nos dejó, repasando sus palabras:
Nos ha legado en la primera el perdón de los enemigos
En la segunda nos ha franqueado las puertas del reino celestial
Nos ha enriquecido en la tercera con su tesoro más estimado en su vida mortal, dejándonos por Madre a la que le llevó en su seno, no permitamos jamás que nos hagamos indignos del título de hijos de María.
Con la cuarta se nos ha mostrado cuán terrible es el desamparo de Dios.
En la quinta nos manifiesta la sed, sed que le devoró por nuestra salvación, vivamos nosotros siempre sedientos de justicia y verdad.
Nos ha hecho ver en la sexta cómo cumplió con su pasión todo cuanto reclamaba nuestra felicidad, se ha consumado la obra de nuestra salvación.
En la última recomienda al Padre junto con su espíritu, el de todos los creyentes.
por Rufino Alcázar

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